Ciudad del sur de Chile que cautiva con su lago, su imponente volcán y su fuerte herencia mapuche. Un destino donde la naturaleza, la cultura ancestral y la vida urbana se combinan para ofrecer experiencias únicas durante todo el año.
Villarrica ha sido, desde hace décadas, un destino turístico emblemático del sur de Chile, donde su historia, tradiciones y entorno natural han atraído a visitantes de distintas generaciones.
La ciudad de Villarrica, ubicada en el sur de la actual Región de la Araucanía, Chile, fue fundada por el Adelantado don Gerónimo de Alderete, quien bajo las órdenes del gobernador don Pedro de Valdivia estableció la ciudad en el mes de abril del año 1552. En aquella ocasión se instalaron cincuenta vecinos.
Villarrica, cuyo nombre original fue simplemente Villa Rica por la creencia en abundantes yacimientos de oro y plata, tuvo una historia marcada por la conquista española y la resistencia mapuche. Fundada en el siglo XVI, fue abandonada y destruida en varias ocasiones debido a levantamientos indígenas liderados por toki como Lautaro y Millacalguín, hasta su desaparición definitiva en 1602, siendo la última ciudad española en caer al sur del Biobío.
Tras casi tres siglos de abandono, el territorio fue refundado entre 1882 y 1883 mediante el Parlamento de Putúe, acuerdo entre el Estado chileno y líderes mapuche, lo que permitió la incorporación de la Araucanía a Chile. Posteriormente, la zona se desarrolló con la llegada de colonos, el crecimiento de actividades agrícolas, comerciales e industriales, y la construcción de infraestructura clave.
Durante el siglo XX, Villarrica consolidó su vocación turística gracias a su lago, volcán y entorno natural, sumado a la riqueza cultural mapuche. Hoy se posiciona como un importante centro de la zona lacustre y uno de los principales destinos turísticos de Chile, reconocido por su cultura, naturaleza y servicios.
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